La Más Bella de las Almas




LA MÁS BELLA DE LAS ALMAS

Ahora sé que mi guitarra
ya no es más una guitarra;
tan sólo me lo parece
cuando mis manos la abrazan
e ignorante doy por cierto
que ella carece de alma...
¿Cómo puede carecer
de aquello que enamorada
me ofrenda en cada canción
y siempre a cambio de nada?
¿Cómo creer, al sentir
tanta risa y tanta lágrima,
que tras su cuerpo sonoro
pudiera no haber un alma?
Mi guitarra, generosa,
igual que tú, disfrazada,
si no de carne, de sueños,
de prendas y de palabras,
sí de cuerdas y madera
que sin ella no son nada,
tiene, infinita y eterna,
la más bella de las almas.

Jesús María Bustelo Acevedo

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