¡A Bailar!




¡A BAILAR!

Si obcecado por la ira
te seduce la venganza,
oye el canto de la lira
de tu alma y ¡venga, danza!

Si entre monjas y entre frailes
el rencor no se te cura,
¡oye el son de la Natura
invitándote a que bailes!

Y si un sentimiento feo
se repite y se repite,
¡déjalo que te lo quite
un dichoso bailoteo!

Las pasiones torpes, fatuas,
al que baila no le alcanzan,
¡que están muertas las estatuas
y están vivos los que danzan!

Jesús María Bustelo Acevedo

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